EL PACTO SATÁNICO CON EL DIABÓLICO SEÑOR DON DIABLO

El Diablo, en nuestro folclore vive en multiples formas, desde la de un niño de escasos meses que atemoriza a quienes acuden a sus llantos debido al exagerado largo de sus uñas y al desarrollado de su dentadura; hasta la de un caballero maduro, apuesto y elegante, vestido severamente de luto, cuyo medio de movilización es un lujoso coche tirado por cuatro caballos, que pueden ser absolutamente silenciosos o de mucho ruido y también negro del todo. En sus representaciones Zoomórficas aparece como chivato, perro o serpiente. Las actividades habituales de este personaje consiste en causar susto con su sorpresiva presencia, casi siempre al amparo de la soledad nocturna, y en conseguir víctimas para probarlas con toda suerte de tentaciones, a veces hasta con asechanzas mortales, las que se ahuyentan de la manera más eficaz con el famoso conjuro de Las Doce Palabras Redobladas.
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